Mantenimiento de piscinas

Mantenimiento de piscinasEs realmente un lujo tener una piscina propia, además de que el mantenimiento de las piscinas es sencillo y no muy costoso. Existen varios tipos de mantenimiento de piscinas, algunos más sofisticados y costosos que otros. Por supuesto, y sobre todo en verano, debe vigilarse el agua para evitar, debido a las altas temperaturas y a un mantenimiento insuficiente, la aparición de algas, o peor aún que perdamos, en pocos días toda el agua por la proliferación excesiva de estos organismos.

Foto: mantenimiento de piscinas

Aunque no estemos de acuerdo, el cloro sigue siendo el ingrediente principal para el mantenimiento de piscinas, ya que esta substancia es la que mejor depura el agua. Es un producto algicida, antibacteriano y conserva el agua de las piscinas cristalina. No entra dentro de mis pretensiones recomendarles o más bien indicarles cuál es el mejor sistema para el mantenimiento de las piscinas, sino más bien informarles sobre todos ellos y que sea usted quien al final valore lo más adecuado y conveniente para el mantenimiento de piscinas.

Instalación Mínima Exigible

Para poder realizar un adecuado mantenimiento de piscinas, los elementos mínimos que usted necesita son: los skimmers / rebosaderos / canalones tipo “Wiesbaden” ubicados en la pared (en sentido opuesto a la dirección del viento predominante); los inyectores se situarán justo enfrente y en algún lateral del vaso de la piscina, además del desagüe en el punto más bajo del vaso. Todos los skimmers e inyectores están conectados entre sí, de tal manera que todos ellos, más el filtro de arena y la bomba forman un circuito cerrado. En el cuarto técnico se ubica la bomba de potencia suficiente para el caudal de la piscina, así como el filtro de arena (de capacidad adecuada al volumen de agua del vaso). Para un buen mantenimiento de piscinas, el tiempo recomendable de funcionamiento de la bomba de circulación (10m3/h) será de aproximadamente unas 12 h. Se trata de hacer circular el agua del vaso unas 3 veces diarias para un adecuado mantenimiento de las piscinas. Se puede colocar más de una bomba, en el caso de que una sola sea insuficiente para el mantenimiento del agua de la piscina.

Agua

Nuestra piscina está expuesta a muchos “enemigos”, que condicionan la calidad del agua: la naturaleza es un proceso dinámico de creación y crecimiento de flora y fauna. Podemos observar en cualquier charco de agua, que éste se llena de vida al cabo de pocos días. En nuestra piscina pasaría lo mismo, sin un mantenimiento de piscinas adecuado; la naturaleza continuaría su labor creadora, convirtiendo nuestra piscina en un “charco”. Primero llegan los gérmenes y bacterias, luego algas y larvas de todo tipo de insectos. Podrá decir que se trata de un proceso natural, y es verdad, pero algunos de esos “bichos” son peligrosos para la salud (sobre todo los que no vemos), y por tanto no muy deseable su aparición en nuestra piscina. Además, también se contamina el agua con los gérmenes y bacterias que introducen los bañistas y con el polvo, tierra y hojas que el aire y la lluvia aportan. Para evitar este proceso natural y sobre todo la múltiple aparición de microorganismos, debemos intervenir para poder asegurar un agua cristalina, libre de gérmenes y garantizar un buen mantenimiento de piscinas. Lo mismo deberíamos de hacer, si nuestra confianza en la naturaleza – como agente depurador de nuestra piscina (> piscinas naturales) – no fuera suficiente. Un buen mantenimiento de piscinas inclye la comprobación diaria de la calidad del agua (valores de cloro y ph), dosificar correctamente el tratamiento, evitar dosis superiores a las recomendadas, de productos químicos perniciosos para nuestra salud y el medioambiente. Es preferible un mantenimiento de piscinas continuo que los tratamientos de “choque”, cuando seguramente ya es demasiado tarde, o bien vernos obligados a emplear grandes cantidades de productos químicos para volverla apta para el baño.

Valor pH

El pH o potencial de hidrógeno indica la alcalinidad o acidez del agua, que en las piscinas debe de estar comprendido entre 7,1 y 7,4. Como sabemos, el pH nos indica el valor de acidez (menor de pH 7) o de alcalinidad (mayor de pH 7). Para detectar esos valores, existen en cualquier centro de bricolaje, unos controladores o medidores para piscinas, de fácil uso. En el caso de no mantenerse los niveles adecuados de acidez o alcalinidad, se favorecería el crecimiento de algas (acidez) y la aparición de incrustaciones calcáreas en fondo y paredes (alcalinidad) de las piscinas. Por eso debemos vigilar atentamente el valor pH del agua y mantener un rango correcto para lograr una mayor eficiencia en el uso del cloro. La vigilancia periódica de estos valores impedirá la aparición de algas, además de otros inconvenientes en el mantenimiento de piscinas.

Algas

Un gran problema para el mantenimiento de piscinas son las algas. Su aparición está provocada por un mantenimiento de piscinas deficiente, por la climatología y por el pH del agua. Es importante ocuparse de este tema y vigilar bien la posible aparición de algas, ya que suelen “presentarse”, en casi todas las piscinas. Lo mejor: una “detección precoz” y reaccionar inmediatamente. Una actuación rápida le dará mejores resultados y evitará tener que añadir más cantidad de productos químicos a la piscina. Atención a los algicidas existentes en el mercado, únicamente sirven para la prevención, pero no tienen utilidad alguna, una vez aparecidas las algas. Mi experiencia personal me dice, que el cloro sigue siendo el mejor producto, como tratamiento preventivo e incluso cuando las algas ya han hecho su aparición.

Oxigeno Activo

Otro sistema, que gana cada vez más adeptos, en el mantenimiento de piscinas, es el oxigeno activo. No sólo es muy efectivo en el lavado de ropa (es un potente quitamanchas), sino que el oxigeno activo tiene altos efectos antibacterianos y por eso es muy recomendable para el mantenimiento de piscinas. Su fórmula, totalmente natural, no contamina, ni irrita como el cloro, la piel o los ojos, no es cancerígeno y sin embargo, si tiene un efecto antibacteriano muy alto. También este sistema tiene ventajas y desventajas: depura bien las aguas, pero no evita la aparición de algas. Por lo que vuelve a ser necesario el empleo del cloro, que es como hemos visto el mejor producto para controlar estos organismos, mejor incluso que los productos “anti-algas” que encontramos a la venta. Se puede combatir la aparición de algas, elevando considerablemente la dosis de oxígeno activo (coste alto), si bien su efectividad no es total, o bien añadir cloro (lejía) en la lucha contra las algas. Para el mantenimiento de piscinas es recomendable añadir lejía, hasta llegar a una composición de 5 ppm de cloro en el agua (lejía a 12% habría que añadir 100 cc para llegar a aumentar un ppm de 10 m³ de agua de piscina, para una piscina estándar de unos 40 m³, tendríamos que añadir aproximadamente 2 litros de lejía concentrada, en el caso de utilizar lejía Conejo (3 %) habría que multiplicar la cantidad por 4). Con este tipo de mantenimiento de piscinas, conseguimos reducir el uso de cloro a niveles más bajos, que a su vez favorece la salubridad del agua para el baño. Al final, como se puede ver, ni siquiera el oxigeno activo puede emplearse sin complementarlo con cloro.

Ozono

El mejor producto para el mantenimiento de Piscinas es el ozono (O3), lamentablemente no es apto para cualquier cartera: el ozono es un gas de producción compleja (baja temperatura y mucha presión), es por tanto un producto caro y que elevaría considerablemente los costes de mantenimiento de la piscina. El ozono es el mejor desinfectante y antibacteriano que conocemos, además, y la mayor ventaja, no es un producto tóxico (es O3). Aún así, es imprescindible para el mantenimiento de piscinas, completar su aplicación con una pequeña cantidad cloro, ya que la legislación vigente no permite el mantenimiento de piscinas exclusivamente con ozono.