Cloro para Piscinas

cloro para piscinasEl cloro para piscinas sigue siendo el producto más eficaz para el mantenimiento de piscinas, a la hora de desinfectar el agua. El cloro para piscinas cumple varias funciones al mismo tiempo: actúa como un desinfectante, es antibacteriano, algicida y mantiene el agua clara.

Foto: cloro para piscinas

Pero no todo lo relativo al cloro es bueno para las piscinas, hablamos principalmente de las cloraminas, estos complejos químicos son los causantes del fuerte y característico “olor a cloro”, son muy tóxicos e incluso cancerígenos. El uso de cloro para piscinas debe de vigilarse muy atentamente. Las piscinas comunitarias, sin dosificación automática de cloro, suelen tener un nivel demasiado alto de cloración del agua (se recomienda al principio de la temporada una relación de 12 ppm de cloro y para el mantenimiento no superar un 2 ppm). Parece ser que la norma habitual, es la de “pecar mejor por exceso que por defecto”, dosificando el cloro para piscinas en concentraciones demasiado altas, lo que mantiene “limpia” el agua, pero ésta contiene demasiados elementos químicos, que no es bueno para nuestra salud, ni para el medioambiente. Todos conocemos los efectos del cloro para piscinas, picor en los ojos, piel seca e incluso mareos (esto ya es señal de una concentración alta de cloraminas).

Dosificación del cloro

En las tiendas de bricolaje pueden adquirirse pastillas multifunción, cloro para piscinas y otros ingredientes. Se trata de un producto que contiene sobre todo cloro para piscinas, es bactericida, algicida y floculante a la vez. Especialmente formuladas para, con una sola aplicación, eliminar las bacterias, virus y microorganismos, evitar el desarrollo de algas y mantener el agua transparenta y cristalina. Sin embargo, el cloro para piscinas a base de pastillas no es el ideal, porque no se puede regular de manera continua los niveles de pH del agua, ni del cloro de las piscinas (como vimos anteriormente esos 2 ppm). Por esta razón, recomiendo utilizar un dosificador de cloro para piscinas, se trata de un dispositivo que dosifica, regula el caudal y mide la cantidad de cloro para piscinas, garantizando así un nivel constante de cloro. Aún así debe vigilarse los valores de agua de su piscina mediante pruebas semanales y comprobar así los correctos niveles de pH del agua y de cloro.

Cloración salina

Un buen método de mantenimiento de piscinas es la cloración salina. Se trata de una simple reacción de electrólisis a partir del agua de la piscina con una ligera concentración de sal común para la producción automática de cloro, pero sin el temido efecto de las cloraminas (el mal denominado “olor a cloro”). Deja el agua de la piscina más suave y menos clorada. Si bien es una buena opción, tampoco debemos hacer caso de todo lo que la industria pretende “vendernos” con estos costosos aparatos: ¡No es oro todo lo que brilla! La cloración salina es un sistema de mantenimiento de piscinas y sigue siendo un tratamiento de cloro para piscinas con todos los efectos positivos, pero también negativos (= muy tóxico). Además el cloro para piscinas producido por este tipo de máquinas es muy débil (cloro activo – se disuelve inmediatamente con la radiación solar), su estabilización sólo se consigue mediante ácido cianúrico – o de otra manera: “estabilizador de cloro para piscinas”. Así es: lo que se gana por un lado, lo tiramos por el otro. Otro aspecto negativo de la cloración salina es que debido a la electrolisis aumenta el pH del agua de la piscina, lo que a su vez reduce el nivel de cloro para piscinas y permite incrustaciones de cal en paredes y suelos por la alcalinidad. Por eso, el sistema de cloración salina debería de estar siempre acompañado de un regulador de pH (echando líquido que aumente la acidez del agua), lo cual mantiene la piscina en óptimas condiciones de pH (debe estar entre 7,1 y 7,4). Resumiendo, la cloración salina se presenta como una buena alternativa para el mantenimiento habitual de la piscina, pero tampoco es la panacea de todos los tratamientos.