Seguros de Hogar

seguros de hogarLos seguros de hogar sirven para paliar posible daños y perjuicios que puedan aparecer por diferentes motivos. No olvidemos que nuestros hogares tienen un alto valor, tanto en cuanto al contenido (el edificio en sí) como el continente (todo lo que se encuentre en la casa). Debemos distinguir dos tipos de seguros: los seguros que se contratan durante la construcción y que cubren riesgos de responsabilidad civil y daños en la construcción (seguro de obra civil), y los seguros para cuando usted esté instalado en la casa de sus sueños (seguros de hogar).

Foto ¿Qué seguros son necesarios para un bien inmueble?

También podemos asegurar, el pago mensual de las cuotas de préstamos y créditos hipotecarios. Entre todos los seguros que existen, el Seguro de Hogar es de los más importantes, ya que cubre la inversión de nuestras vidas, tanto la casa como todo lo que poseemos.

Seguros de Hogar: ¿Qué necesito?

Una vez finalizada la construcción de nuestra casa conviene firmar pronto una póliza de seguros. De todas las ofertas que existen para los Seguros de Hogar, tenemos que elegir la que mejor se adapte a nuestras necesidades. Seguros de hogar se componen de dos elementos: el valor del continente (la vivienda en sí, es decir, el edificio) y el contenido (todo lo que se encuentra dentro de la vivienda). Ambos deben valorarse y definirse previo a la firma de la Póliza, ya que de esa valoración depende la cuota a pagar y la indemnización que recibamos en caso de siniestro parcial o total. Recomiendo consultar a corredores de seguros independientes (¡y que lo sean de verdad!), aquellos que no hablan bien sólo de la aseguradora a la que representan, sino que presentan comparaciones específicas de varias compañías y ofrecen soluciones personalizadas para los asegurados. En todo caso, es recomendable contar con un buen agente de seguros, tanto para el asesoramiento, como también a la hora de negociar posibles siniestros con las compañías aseguradoras.

Obligación

Los seguros de hogar, no son una obligación jurídica, al menos de momento, pero sí que son muy recomendables, porque protegen nuestros bienes y nuestras inversiones. En el caso de créditos hipotecarios sin embargo, la mayoría de los bancos le obligará a contratar un seguro de hogar (incendios, inundaciones etc.). El seguro propuesto por el banco, no suele ser, precisamente, el más adecuado para nosotros, porque el principal interés del banco es obtener beneficios de las hipotecas u otros créditos y no el de proporcionar ayuda a sus clientes en el caso de un siniestro.

En la contratación de seguros de hogar, tenemos que tener en cuenta varios aspectos: ¿cuáles pueden ser los riesgos?, ¿cuáles son los bienes asegurados? y, sobre todo, ¿qué tipo de siniestros no están incluidos? Acuérdese de los desastres causados por las inundaciones más recientes. Muchos asegurados con seguros de hogar, comprobaron con estupor, que a pesar de tener cubiertos los daños por agua, no tenían cobertura para daños causados por desastres naturales (inundaciones) en sus seguros de hogar. En la contratación de seguros de hogar, deben de estar asegurados los daños por inundaciones (en las zonas afectadas), daños producidos por fuego, caída de rayos, terremotos, aguas subterráneas, cortocircuitos, incendios, desastres naturales (protección para la cubierta y posteriores filtraciones de agua), además de los daños provocados por rotura de conducciones, goteras.

Seguros de hogar

A partir del año 1942, se ofrecían en Alemania – en plena guerra mundial – los primeros seguros de hogar. Pronto se extendió la idea de asegurar esos valores tan personales e importantes para nosotros a todo el mundo. Hoy, los seguros de hogar son la estrella de los productos que ofertan las aseguradoras. Los seguros de hogar cubren daños producidos en las instalaciones, mobiliario y enseres domésticos, además de artículos consumibles. Tanto del continente como del contenido. Son gastos indemnizables los daños a bienes muebles producidos por desastres naturales, robo y allanamiento de morada, robo y vandalismo. En casos concretos, están incluidos incluso las bicicletas, electrodomésticos, protección contra sobrecargas de tensión y hasta dinero en efectivo y joyas de la familia. Los seguros de hogar son muy útiles, porque cubren posibles grandes daños, que pueden ser muy costosos si somos nosotros quienes debemos afrontar el coste de los mismos. Los seguros de hogar no son sólo recomendables para los propietarios (en cuyo caso se aseguraría continente y contenido), sino también para los inquilinos de un inmueble, pues el contenido del inmueble es siempre propiedad de quien habita la vivienda.

Seguros de Edificios

Los seguros de edificios cubren únicamente el bien inmueble como tal (=continente). Es decir, cubierta, paredes, y todo aquello que esté unido a estos elementos. Los seguros de edificios son tan importantes para los propietarios de viviendas como para las empresas promotoras. Se aseguran así los llamados daños estructurales del propio edificio, causados por un incendio, agua o caída de rayo, siempre según la póliza contratada. Edificios anexos, tales como garajes y otros, deberán de definirse en capítulos separados de los seguros de hogar y de edificios. Ante la contingencia de siniestros, el seguro de edificios cubriría los daños, normalmente según el “factor valor nuevo de restitución”, lo que en otras palabras significa que en el caso de producirse daños se evalúa y se regula en consecuencia el valor vigente de la propiedad inmobiliaria (total o parcial). El seguro decenal es un seguro parecido, si bien únicamente cubre daños estructurales, y es obligatorio para promotores (y voluntario para autopromotores). Para poder firmar un seguro decenal es necesario que una OCT acompañe todo el proceso de la obra desde el inicio, y emita certificado favorable (el D5) para luego firmar con la aseguradora un Seguro decenal.

Seguros de hogar: primas y cuotas de seguros

Las cuotas y primas de seguros, relativas a los seguros de hogar, dependen de varios factores: valor, tamaño, edad y ubicación del inmueble, tiene suelo radiante o no (palabra clave: daños por agua relativos a conducciones). Antes de comenzar a negociar con la aseguradora debe valorarse el edificio (valor del continente: de restitución p.ej. tras un incendio). Una vez determinado este valor, que suele ser más bajo que el valor de la construcción en sí, se establecen los criterios de contenido, y los daños posibles que se desean incluir en la póliza. ¿Se ubica el inmueble en una zona expuesta a robos? ¿Contiene muebles u otros utilitarios de gran valor? ¿Se desea asegurar metales preciosos, dinero en efectivo o joyas de familia? ¿Existe caja fuerte certificada o no? Dependiendo de estos factores (valor de continente y valor de contenido) se fijará la cuota a abonar.

Siniestros, Reclamaciones y Franquicias

Mi primer siniestro como propietario de una casa fue una sobrecarga de voltaje. En lugar de los habituales 220 V, se incrementaron a 380 V. De la instalación de los cables en la calle, se desconectó una de las tres fases existentes. Fue una sobrecarga demasiado alta para electrodomésticos como la vitrocerámica, frigorífico, antena parabólica, teléfono inalámbrico, televisión, equipo de sonido, etc., también se averió el sistema electrónico del garaje y todos los transformadores halógenos. El electricista, tuvo la amabilidad, de personarse en mi casa de inmediato, aunque sólo pudo derivarnos a la compañía eléctrica, porque realmente él no podía hacer nada. Un clásico en los siniestros. Lo que quedó, fue un hogar destrozado, sin luz y daños considerables.

Entonces, ¿qué hacer cuando se produce un siniestro? En primer lugar, estudiar atentamente la póliza de seguros de hogar, antes de notificar el siniestro a la aseguradora, por si hubiera otras cláusulas o detalles que usted deba conocer. En caso de contar con un buen agente de seguros, éste le ayudará a gestionar todos los detalles más fáciles. Es importante informar del siniestro, inmediatamente después a la compañía aseguradora, con la que tenemos contratos los seguros de hogar y solicitar la reposición de los bienes dañados. Las reclamaciones deben de realizarse con mucho cuidado, para no dar motivos a que la compañía aseguradora se niegue a indemnizarnos por los daños acaecidos. Mejor con testigos, o mediante correo certificado (con acuse de recibo). En una reclamación de un siniestro, debemos redactar una lista enumerando y valorando los daños producidos y documentarla debidamente: cuáles son los bienes estropeados o destruidos, qué reparaciones son necesarias, etc. Es importante conservar las facturas y disponer de documentación fotográfica.

En mi caso teníamos contratado uno de estos seguros de hogar y la aseguradora tan sólo se responsabilizaba de cubrir daños de sobrecargas por valor de 3.000 euros, tal y como recogido en el condicionado de la póliza, así que no había nada que hacer. Afortunadamente, en el seguro estaba incluido un seguro de defensa jurídica, que reclamó contra la compañía eléctrica y con el tiempo se consiguió que el dinero se fuera pagando.

A propósito: el dueño de casa está obligado a tomar medidas para minimizar los daños asegurados. En el caso de daños por agua, se cerrará, lo antes posible, la llave de paso y se evacuará/recogerá el agua causante de los daños. Aquí, precisamente se encuentra las tantas veces citada “letra pequeña” que a menudo se pasa por alto.

Acordar una franquicia, puede ser interesante, pues se reduce considerablemente la contribución anual (según el valor asegurado, puede ascender rápidamente a 1000-2000 euros). En el mejor de los casos nunca se produce un siniestro, pero si sucediera, (con suerte) poco frecuente, participaríamos en los gastos con aproximadamente 100 euros, sin temor a la quiebra personal. Es asombroso que las franquicias sean algo corriente en los seguros para vehículos y en cambio no se recojan en muchos seguros de hogar.

Seguros de obra civil para promotores

El seguro de obra civil para promotores o seguro de responsabilidad civil: como su propio nombre indica, el seguro para promotores incluye – según sea la póliza – diversos daños, que pueden acaecer en la construcción, especialmente por agua, robo, daños personales, etc. Un seguro de promotores cubre, generalmente, daños por el capital asegurado. Justamente aquí, es dónde se encuentra el quid de la cuestión en posteriores disputas, cuando el valor acordado y recogido en el condicionado de la póliza es muy bajo. Recuerde, robar en una zona de obras es muy fácil – por ejemplo, es muy fácil desmontar y llevarse los paneles fotovoltaicos instalados en la cubierta. Hasta cierto punto, su seguro habitual de responsabilidad civil, sirve también para cubrir los riesgos adquiridos como promotor, lo único que debemos comprobar será la cantidad máxima por siniestro a cubrir, en este momento, el seguro para promotores tendrá que soportar un daño, es decir una cuota más alta.