Dormitorios juveniles

Sobre el diseño de dormitorios juveniles se ha escrito ya mucho. Se trata de espacios en un principio para niños que van creciendo. Los niños y los jóvenes identifican sus dormitorios como su “reino”, a ser posible sin la “molesta” presencia de los padres. Al construir una casa, no se suele pensar demasiado en las necesidades de esos niños que se harán grandes.

Foto: dormitorios acompañan en etapas de vida

Construimos nuestros hogares – nuestro nido – incluso antes de que nazcan los peques o bien cuando estos son aún muy pequeños y pocas veces pensamos en que estos dormitorios deberán servir también en las futuras etapas.

Habitaciones infantiles

Nuestros hijos pasan por diferentes etapas en su vida, y todos los padres – incluido el autor de estas líneas – nos sorprendemos con sus cambios y el nacimiento de otras necesidades. Debemos, por tanto interpretar las habitaciones infantiles como espacios temporales, tan pronto como los niños crezcan, pasarán a ser dormitorios juveniles, con otros requerimientos. Las habitaciones infantiles son elegidas, diseñadas y decoradas por los padres, mientras que los dormitorios juveniles son decorados por los jóvenes mismos (esponsorizados por los padres), que aprovechan a deshacerse de todo aquellos que a los padres nos encantaba y redistribuyendo los espacios a su gusto.

Uso

Quien no conoce los típicos colores de las habitaciones infantiles – para él celeste y para ella en rosa – con dibujos, sin dibujos… etc. Todo se realiza según el gusto de los padres y así debe de ser. En las primeras etapas de la vida de un niño, los padres están muy presentes, son ellos quienes deben ordenar, colocar, preparar y sobre todo ayudarles para que vayan adquiriendo cada vez más autonomía. Por eso son los padres quienes deben decidir el correcto diseño, distribución y amueblado de las habitaciones infantiles.

De habitaciones infantiles a dormitorios juveniles

Aunque el uso que se dé a las habitaciones infantiles cambie, cuando se conviertan en dormitorios juveniles, la forma de los mismos no se puede modificar. Por eso es importante diseñar esos espacios como algo en crecimiento, algo que con el paso del tiempo, pueda seguir desarrollándose. Realmente no es una tarea sencilla: planificamos habitaciones infantiles más cercanas al dormitorio de los padres para una mejor y más rápida atención de los pequeños, mientras que los adolescentes exigen más independencia y por tanto un mayor alejamiento de los padres.

Espacios “convertibles”

No podemos modificar las estructuras de las habitaciones infantiles cuando se convierten en dormitorios juveniles, pero si podemos planificar espacios, cuando diseñemos nuestra casa, para que nuestro hijos adolescentes puedan sentirse también en su “reino”. Serán espacios independientes (terrazas, porches, etc), bien iluminados hacia el sur con ventanales grandes, también podemos prever una pequeña cocina, tipo kitchenette, con su frigorífico, donde puedan estar solos o con sus amigos, sin molestar ni ser molestados por los padres. Sería perfecto que estos espacios puedan convertirse en un futuro en apartamentos individuales, bien para los hijos, o bien para las visitas, cuando estos abandonen el hogar. Aunque los dormitorios principales sean algo estático, normalmente sin desarrollo futuro, no sucede lo mismo con las habitaciones infantiles que pronto se convierten en dormitorios juveniles y para los que hay que tener presentes otros desarrollos.